La puteada llegó a oídos de los pasajeros y los celulares empezaron a sonar sin parar. Los lamentos, suspiros, preguntas de rigor, cómo, cuándo, dónde y por qué se sucedían de asiento en asiento sobre la autopista Rosario Buenos Aires.»
De este modo, la autora hace un homenaje a Roberto "Negro" Fontanarrosa. Es un intento de reflejar lo que nos pasa en esta sociedad tan singular, con tantas contradicciones y también llena de magia, a veces invisible. Es un modo de descubrir la cotidianidad de la vida. Sin héroes ni heroínas, solamente personas transitando la existencia tan sencilla y compleja, cuando no disparatada o trágica. A lo largo de estas páginas van pasando personajes de ficción que componen el día a día de una existencia compleja con olor a pueblo. Apenas algunas aproximaciones al hacer de cada día con gusto a cocina y el vuelo de los sueños entrañables, aquellos conmovedores o atroces. Cosas de la vida nada más.